Historias de radio, los Springboks, parte 3

20200902 145637 0000 - Historias de radio, los Springboks, parte 3
Llegué al estadio de Ferro luego de un viaje postergado hasta el último minuto y allí casi no me deja entrar el jefe de prensa de la UAR de aquel momento por lo cual debí recurrir a mi abuelo para entrar a la cancha a disfrutar mi primer test match ante una potencia como periodista. A la semana siguiente jugaron la revancha y por un error me quedé con las ganas de ver a Diego en la selección frente a Australia por el repechaje al mundial 94.

Tras varias peripecias y del tenso momento del cual me salvó mi abuelo Nano pude ingresar al estadio y me fui a ubicar a la platea de tablones que tenía (¿o tiene? la cancha de Ferro Carril Oeste frente a la tribuna principal dispuesta a lo largo de la cancha. A mi derecha había otros periodistas del interior y a la izquierda un grupo de hinchas sudafricanos (unas cien personas) con quienes hice buenas migas y nos volveríamos a encontrar en la revancha. Estos hinchas sudafricanos eran gente muy educada, respetuosa y muy piola con los cuales pasé un rato muy agradable sin entendernos una sola palabra ya que ellos hablaban en inglés y yo lo hacía en tucumano básico con tonada rosarina. Igualmente nos entendimos de maravillas y me comentaron que habían estado en el partido frente a Tucumán y que les había encantado la actitud y la garra de la naranja y el apoyo de su público.

El encuentro en sí mismo fue entretenido y Los Pumas estuvieron a un pasito de ganarlo ya que sólo les faltó un poquito de resto físico (un año antes le habían ganado por primera vez de visitante a Francia en Nantes 24-20 con una gran actuación de Santiago Mesón) para encarar el tramo decisivo del partido (los últimos veinte minutos) en los cuales los sudafricanos pudieron imponer su mayor rigor físico y el partido terminó 29-26 a favor de los Boks.

Consumada la derrota decidí bajar rápidamente a la zona de vestuarios para grabar algunas notas para Line Out, el programa de rugby que en aquellos años producía y conducía por FM Centro de San Miguel de Tucumán. Mientras charlaba con Santiago Mesón (primero busqué a los jugadores que conocía del campeonato tucumano) aparece Pachu Peña e intercambiamos saludos amistosos entre un leproso y un canalla mientras el pobre Santiago nos miraba estupefacto ya que nos decíamos de todo y terminamos abrazados y muertos de risa. Ya era de noche y había que volver desde Caballito hasta Belgrano así que fue corriendo a buscar a mi fercho y así comenzar mi laburo de nieto

nanorioloro 2 - Historias de radio, los Springboks, parte 3
Mi abuelo Nano con mis tíos Marcelo, Mano y el Negro Simula en el río Loro en Tucumán durante los 70.

Vuelvo con Nano al departamento y allí me esperaba una gran bienvenida con mis tíos Alicia y Héctor y Coco, nos quedamos charlando hasta tarde ya que hacía tres años que no los veía y producto del cansancio me olvidé de hablar del tema más importante: ir a la cancha a ver como D10S salvaba una vez más a la selección en su repechaje frente a Australia. Ese olvido fue fatal para mis aspiraciones…

La primera actividad de la semana fue armar el programa desde Buenos Aires para que mi amigo Daniel Zuliani lo haga desde Tucumán y yo tenga un par de entradas telefónicas cómodamente sentado en un sofá de terciopelo que habitaba en el living del departamento vigilado por un cuadro Benito Quinquela Martin que le regaló oportunamente a Nano en agradecimiento ya que era su cardiólogo. Hacer eso me llevó el lunes y martes (el domingo fuimos, una vez más, a la cancha a ver a su amado River que le ganó por 4-1 a Newells Old Boys) y el miércoles tenía una cita bastante áspera en Pacheco de Melo, la por entonces sede de la Unión Argentina de Rugby con el sujeto que me había impedido entrar a la cancha pero que reculó cuando vio venir a Nano

El programa salió fantástico y el miércoles por la tarde enfilé para la sede de la UAR (hoy en día se encuentra la URBA allí) en Recoleta y efectivamente tuve una fuerte discusión con este hombre ya que me recriminó que haya llamado a mi abuelo (debe haber recibido algún tirón de orejas) y el tema quedó zanjado cuando le perdón (jamás debería haberlo hecho) y me entregó la nueva credencial para la revancha.

comunionceci 2 1024x719 - Historias de radio, los Springboks, parte 3
Mi primera actividad social a mi regreso a Tucumán fue la comunión de mi prima-hermana de la vida Ceci. Estamos rodeados por su papá Marcelo, y nuestros tíos Fernando, Roberto y Betina y Roxana, una amiga de la familia.

A todo esto recuerdo que se iba a producir la venta de entradas para ver Argentina-Australia y como un boludo me fui a la sede de la AFA sin decir nada. La cola era de dos o tres cuadras así que me retiré y al noche hablé con Nano y sus posibilidades de conseguir por medio de la AFA (todavía trabajaba allí como especialista en altura) alguna entrada. Lo hizo pero ya no quedaba ni una entrada de protocolo para repartir. Por no abrir la boca antes me quedé sin nada…

La revancha con los Springboks fue totalmente olvidable para Los Pumas ya que los sudafricanos ajustaron sus puntos débiles (la marca y el scrum principalmente) y le dieron una verdadera paliza a nuestro seleccionado ganándole por 52-23 sin atenuantes de ningún tipo. Ese soleado 13 de noviembre de 1993 me divertí muchísimo nuevamente con el grupo de cien hinchas sudafricanos que acompañaron a su selección durante la gira por nuestro país y con quienes tuve el gusto de compartir el partido en lo que fue una experiencia inolvidable para mí.

La rutina luego del encuentro fue la misma: bajar a la zona de vestuarios y hacer notas con los jugadores tucumanos del plantel para luego pasarlas en Line Out y más tarde emprender el regreso hasta Belgrano nuevamente para compartir nuevamente vivencias con Nano ya que esta sería la penúltima vez que lo vería en mi vida. Un consejo: si leés este blog y aún tenés la suerte de tener a alguno de tus abuelos con vos teniendo más de veinticinco años aprovechalo y compartí todas las cosas que puedas con él. Estamos hablando de 1993 y todavía faltaban casi siete años para que nos deje y solamente lo pude ver una sola vez más en mi vida por la distancia.

Me quedaban cinco días en biei para aprovecharlos a full ya que el pasaje de regreso a mi mundo estaba marcado para el jueves 18 a las 21 horas. Aproveché para visitar nuevamente a mis tías abuelas Dorita, Banyi y Papi (todas hermanas de Nano), acompañé al facultativo a consultorios, trámites y demás, mi abuela Laurette me llevó por Cabildo y me compró ropa (como si me faltara) como para encarar la conquista de Marte, me dediqué a gastar mis morlacos en libros y CDs y a disfrutar como nieto.

El partido de la selección contra Australia se jugó el miércoles 17 en el Monumental de Nuñez y nosotros nos juntamos en el departamento del sexto piso para ver la angustiosa clasificación de nuestra selección al mundial 94. Ese gol marcado por Gabriel Omar Batistuta fue el último que grité con Nano.

De la alegría vivida en esas casi dos semanas en Buenos aires pasé a la tristeza instantánea el jueves cuando me despedí de ellos y emprendí el regreso a mi lugar en el mundo, San Miguel de Tucumán. Luego hubo más historias de radio con el rugby tucumano pero ninguna de ellas se iguala a esos doce días increíbles vividos en Buenos Aires.

Gonzalo Ferrer

Periodista tucumano viviendo en Rosario. D10S, Ferrari, Queen, el Pato, el Matador y Su Majestad en el orden que quieras. Rock, mucho rock.

También te podría gustar...